y no hay huella
que en su mirada/montaña
no sea olvido-terror
mientras un adiós se borda
que los labios no se sequen
que los abrazos no se cansen.
por dos que fuimos uno
por siete, que ninguno!
que a sus manos de piel liviana
las siga abrigando mi corazón.
y no hay huella
que en su tacto/arena
no sea feliz-amor
mientras tejo el "hasta ahora"
que los pasos cortejen reencuentros
y mis cabellos enreden sus ausencias
por algunos que no vinieron
por los menos uno que quedamos
a esas, sus rodillas color alegría
que las siga bendiciendo un eterno sol.

2 comentarios:
Buen poema. Felicidades.
Salud
Francesc Cornadó
Nos leemos Francesc. Saludos desde Guayaquil!
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