Quieto, infame.
A velocidad de sismo y escarnio arrabalero,
me fue quitando las sogas
ataviándome el alma, lisonjero!
Será mi boca la que pronuncie
letras -sus letras- como arcano, como conjuro
para envolver en la luna
ese suave murmullo en tonada castellana
en sabores límpidos y secos.
Ese era. Ese, el hombre que no conocí jamás!

2 comentarios:
Fernanda, le doy la bienvenida como seguidora de mi blog. He visitado el suyo y veo que tenemos muchos puntos de coincidencia, compartimos el placer por la buena poesía.
Ahora, he dejado por una temporada mi actividad en el blog, espero reemprender cuando llegue la primavera; tendré mucho gusto de compartir comentarios y reflexiones.
Salud
Francesc Cornadó
Qué chulo!
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